Apoyo incondicional a la República Bolivariana de Venezuela, a su pueblo y a la Revolución Bolivariana
- Colectivo de Comunicación LaKanaya
- Jan 3
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FRENTE A LA NUEVA EMBESTIDA IMPERIAL
Desde el Colectivo de Comunicación LaKanaya condenamos enérgicamente que, tras meses de asedio militar en aguas del Caribe, el gobierno de los Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, haya ejecutado bombardeos contra objetivos militares y civiles en la República Bolivariana de Venezuela, provocando víctimas y sembrando el terror entre la población. Esta agresión ilegal constituye un acto criminal y una flagrante violación del derecho internacional, a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios más elementales de la convivencia entre Estados Soberanos.
Este ataque directo amenaza gravemente la paz y la estabilidad internacional, especialmente en América Latina y el Caribe, y pone en riesgo la vida de millones de personas y los recursos estratégicos de la región. Estamos ante una reedición explícita y actualizada de la Doctrina Monroe, que concibe a nuestros pueblos como el patio trasero del imperialismo estadounidense. Las declaraciones de Trump afirmando que el petróleo venezolano “pertenece” a Estados Unidos, confirman que el objetivo último de esta ofensiva imperialista es el saqueo del petróleo venezolano y el control de los bienes estratégicos de toda la región. La narrativa del "narco terrorismo" no resiste al menos análisis y ha demostrado ser falsa. Los medios de comunicación corporativos que han alimentado esa narrativa son cómplices de las agresiones contra el pueblo de Venezuela.
Esta acción evoca los peores momentos de la injerencia estadounidense en nuestra región y viola abiertamente el compromiso asumido por la CELAC de declarar América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Hoy, ese compromiso ha sido pisoteado por Donald Trump. Sentándose un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional: la normalización del ataque militar contra gobiernos legítimos y contra el derecho de la autodeterminación de los pueblos.

La crisis del hegemón estadounidense y de su modelo civilizatorio, hoy en franca decadencia, demuestra que este ya no es capaz ni siquiera de respetar su propio ordenamiento jurídico. Sectores del Senado han calificado el ataque como inconstitucional al haberse ordenado sin autorización del Congreso norteamericano.
Además del interés del imperialismo por el petróleo venezolano, Venezuela representa hoy un ejemplo incómodo para el sistema capitalista, ya que promueve un proyecto político y civilizatorio alternativo, basado en el poder comunal. Modelo que, a pesar de un bloqueo criminal y más de mil medidas coercitivas unilaterales, ha demostrado capacidad de crecimiento económico (ver datos de la CEPAL 2025) y ha puesto en cuestión el relato de la inevitabilidad del capitalismo. Esta agresión busca aniquilar la independencia política de esta nación soberana por la vía armada, y destruir un proceso emancipador que desafía al orden imperial.
Este escenario es el resultado directo de la impunidad histórica con la que actúa Estados Unidos y de la legitimación de figuras como María Corina Machado, que han llamado abiertamente a la intervención extranjera contra su propio país, no sin antes sacar a su familia y salir ella misma del territorio.
Junto al pueblo venezolano y la comunidad internacional, exigimos el cese inmediato y total de la agresión injerencista. No le reconocemos al gobierno de Donald Trump autoridad alguna para secuestrar a un presidente en funciones bajo acusaciones falsas de narcotráfico o terrorismo, cuando al mismo tiempo financia un genocidio en tierras palestinas y libera a un expresidente narcotraficante, este si condenado por la justicia, que introdujo toneladas de drogas a los Estados Unidos.
Exigimos la liberación del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de su esposa Cilia Flores, quienes han sido secuestrados. Que nadie se engañe: no serán juzgados por narcoterroristas, serán juzgados por ser socialistas e independentistas.
Llamamos a las demás organizaciones del movimiento popular costarricense a manifestarse. Alertamos que está en juego el futuro de nuestras soberanías y la paz de toda la región.
Colectivo de Comunicación LaKanaya | 3 de Enero de 2026 - San José, Costa Rica.
