A LA ESPERA
- Sergio Erick Ardon

- Jan 27
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Que estemos viviendo la culminación de un momento electoral donde todo está cantado, desde mucho tiempo atrás, no puede impedir que se exijan responsabilidades. ¿Cómo es que llegamos aquí? Los ciudadanos conscientes que adversan al chavismo, y lo ven como un peligro inminente para lo que aquí hemos venido entendiendo por democracia, han sido poco exigentes. Porque esta coyuntura no cayó del cielo, ni fue consecuencia de un cataclismo natural. Las condiciones que llevaron al surgimiento del chavismo, que no es otra cosa que un neoliberalismo desenfrenado al que los marcos institucionales estorban, son consecuencia de cuarenta años de gobiernos, también esencialmente neoliberales, que crearon esas condiciones de desencanto, frustraciones y necesidades, en tantos y tantos ciudadanos, como para que no fuera difícil para Chaves y su pandilla, convencerlos de que con ellos las cosas iban a estar mejor.
El PLN, el PUSC, el PAC, y un errático FA que se dejó involucrar por un ministerio de limitada proyección, tienen su cuota de responsabilidad en lo que se vive. Gobiernos incapaces de administrar lo público con probidad, instituciones penetradas por amiguismos y ventajismos, cuando no abiertas y escandalosas corruptelas, debilitamiento de los servicios públicos afectando severamente las calidades de la educación y la salud, desinformación consentida, bajonazo cultural. Todo esto ha llevado a la gente a ser presa fácil de hábiles y bien financiados pescadores.

Siendo todo esto tan escandalosamente cierto, no ha habido de parte de los responsables la más mínima y creible autocrítica. Si acaso, unas pocas palabras huecas, casi al azar. Hoy se pega el grito al cielo ante el descenlace inminente, y se oyen quejas y voces de que viene el lobo. Ya es tarde, la perdida de confianza es tal.
Mientras que las banderas que el chavismo ha enarbolado con habilidad, que recogen lo mucho que ha estado mal y que la gente resiente, no le sean arrebatas de la mano, demostrando el oportunismo y la falsedad detrás de esas habilidades, no se le podrá derrotar. No va ha ser ninguno de los culpables desprestigiados y soberbios, que se niegan a admitir su culpa, el que lo logre, así sumen sus menguadas fuerzas. La espera, sabíamos que sería eterna. Ni siquiera por afán de supervivencia. No sabrán declararse culpables, alegarán inocencia.
Queda al pueblo reencontrar el camino de algo superior, algo mejor, que cierre definitivamente la triste etapa que estamos viviendo. Necesariamente los actores deberan ser muchos y serán otros.
[Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de LKNY]



