EL FUTURO
- César Olivares

- Jan 26
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Hoy, es lo que es. En primera o en segunda se impondrá la inercia de lo que es. Simple y crudo. En los días que faltan se definirá quien se sentará en una u otra silla de la Asamblea Legislativa, nada más. Muy importante pero no cambia el panorama general. No es cosa para depresión ni para llorar. Es para analizar y para pensar cómo armar en el futuro lo que debe hacerse para cambiar el rumbo del país, no solo para cambiar un gobierno.
Costa Rica ha tenido en el pasado una altísima concentración del poder político. El Partido Liberación Nacional tuvo el control de la Asamblea Legislativa, del poder judicial, la contraloría, la Caja, los bancos estatales, el ICE, el Tribunal Supremo de Elecciones y la mayoría de las municipalidades. Tuvo la complicidad del PUSC en muchos casos y formaron en realidad una entidad política que conocemos como PLUSC.
El pueblo de Costa Rica ha ensayado otras opciones que resultaron en lo mismo o peor aún. Hay una rebelión nacional que ha sido canalizada por el gobierno actual con un discurso muy agresivo contra las instituciones del sistema y la promesa de tomarlas todas para cambiarlas. Cumplirán con tomarlas pero no las cambiarán. Sin hacer nada, con solo un endurecimiento de ese discurso contra el sistema, está logrando sus objetivos de cambiar las caras del poder y sus principales beneficiarios sin cambiar las políticas neoliberales implementadas durante varias décadas por el PLN, el PUSC y el PAC.
Corresponde ahora procurar la construcción de una fuerza política progresista, de la mayor amplitud pero progresista, sin temor a enfrentar el neoliberalismo en todas sus versiones, la que se impone hoy y las que se impusieron ayer y condujeron a lo que hoy tenemos. No se trata de volver a ningún tiempo pasado, no se trata de un poco más o un poco menos de democracia, se trata de construir una alternativa política y social viable, convincente, que atraiga a los trabajadores y a toda la gente afectada por los privilegios del gran capital.

Una alternativa viable tiene que ser coherente. No se puede prometer un cambio que no afecte los intereses de los grandes poderes económicos. Para invertir más en educación, en salud, en programas sociales, en cultura y en deporte es necesario eliminar privilegios, hacer que paguen impuestos quienes más pueden. Para poner en primer lugar la producción nacional y fortalecer el mercado interno hay que ser consecuentes y poner en primer lugar la infraestructura orientada al movimiento de los productos del país. Para apoyar efectivamente a los agricultores hay que frenar la importación de alimentos que se producen en el país y dar toda clase de ayuda a los productores.
Es necesario presentarle al pueblo un proyecto alternativo creíble, realizable, sin las incoherencias de planteamientos que hablan de políticas progresistas coincidiendo con políticas neoliberales. Creo que tendrá que surgir una nueva expresión política que agrupe a gente progresista hoy dispersa en varios partidos y movimientos. Con partidos como el PLN, el PUSC y el PAC no hay caso. Son estructuras podridas y sin ningún futuro. Pero hay en todos ellos mucha gente progresista. Si la tónica sigue centrada en el discurso contra el autoritarismo sobre todas las cosas, el futuro será peor que el presente. Es necesario construir un alternativa progresista, robusta, sin temor a plantear los cambios necesarios.
[Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de LKNY]



