FRENTE A LA EMBAJADA GRINGA: CONTRA EL IMPERIALISMO
- Colectivo de Comunicación LaKanaya

- Jan 4
- 2 min read

Ayer, frente a la Embajada de Estados Unidos en Costa Rica, se expresó un rechazo político claro contra el imperialismo y sus formas contemporáneas de guerra. La manifestación fue una respuesta directa a la violencia estructural que Estados Unidos ejerce a escala global y que hoy se manifiesta con especial crudeza en Palestina, Venezuela y otros pueblos sometidos a bloqueo, sanciones y agresión permanente. No se trató de una protesta simbólica, sino de una toma de posición frente a un orden internacional sostenido por la fuerza, el saqueo y la impunidad.
El Pueblo y el Gobierno venezolanos resisten, los pueblos del mundo acompañan. Texto: Luis Fonsagui / Fotografías: Mónica Salas Chaverri | Colectivo de Comunicación LaKanaya.
La denuncia del genocidio en Gaza ocupó un lugar central. Estados Unidos no es un actor externo ni un mediador neutral: es el sostén político, militar y financiero de una maquinaria de exterminio que actúa con total desprecio por el derecho internacional. Mientras se habla de “valores democráticos”, se bombardea población civil, se bloquea ayuda humanitaria y se garantiza inmunidad a los responsables. El silencio de los organismos internacionales no es omisión: es complicidad activa.
La movilización también señaló la agresión sistemática contra Venezuela como parte de la misma lógica imperial. Bloqueos, sanciones, robos de activos y narrativas fabricadas funcionan como armas de guerra no convencional. Quienes reducen esta realidad a etiquetas funcionales al discurso de Washington reproducen, consciente o inconscientemente, la ideología del imperio. No hay neutralidad posible frente a la asfixia económica y la intervención permanente contra pueblos soberanos.
Sin medias tintas, la manifestación denunció la agresión militar contra Venezuela y el secuestro de su Presidente. Texto: Luis Fonsagui / Fotografías: Mónica Salas Chaverri | Colectivo de Comunicación LaKanaya.
Esta manifestación dejó una advertencia clara: el imperialismo no es un exceso, es el funcionamiento normal del sistema. Por eso, la respuesta no puede ser episódica ni moralizante. Frente a una ofensiva constante, se requiere organización, claridad política y movilización sostenida. Callar, relativizar o acomodarse al discurso dominante solo allana el camino a la barbarie.
Frente al imperio, la dignidad es lucha.
Colectivo de Comunicación LaKanaya.































