Irremediables presencias inconformes: feminismos en Costa Rica y elecciones nacionales
- Paola Sánchez Mora

- Jan 15
- 6 min read

Espero que este texto pueda ser tomado como una reflexión que camina sobre afectos cotidianos y preocupaciones latentes.
Hablar de feminismos, es hablar del mundo, hablar de otras voces y ópticas, concebir que existe diferencia. Elegir los feminismos, es aceptar que la(s) política(s) y especializaciones se dispersan en la variedad del pensamiento. En la misma línea, hablar de feminismos es hablar de la colonización, señalar con el dedo aquellas personas que oprimen y violentan a quienes quieren que estemos sometidxs. Desde formas decoloniales de pensar, en Costa Rica, este extraño país pintando blancos y pariendo morenas, negras y mezclas que solo lxs cuerpos y la vida cotidiana reconocen en la identidad y el esfuerzo del trabajo. Nada aquí es blanco, solo los pensamientos e ideas que nos transmiten, palabras que dicen esos hombres con poder y, nosotras/nosotrxs, personas colonizadas en nuestras íntimas y sociales identidades y sentires, creemos y deseamos.
Parecía que la colonización fue hace mucho, un tiempo lejano que no afecta en la actualidad. Sin tener claro hasta qué medida, pero llega a ser pertinente considerar esto como un elemento que problematiza la percepción temporal, la memoria, la identidad y el ultraje cultural. Considerar las repercusiones de un proyecto colonizador tan intenso, es algo que parece poder ser objeto de estudio hasta en la actualidad. Hay personas que consideran que la colonización fue una serie de sucesos beneficiosos, proporcionando más olvido al dolor vivo que se siente hasta el sol de hoy. Este blanqueamiento y olvido, permite la posibilidad de concebir el discurso de EE.UU. como la potencia que “salva” o “libera” a cualquier país de América Latina de la “corrupción”, “narcotráfico”, “pobreza” y “carencia de progreso”. Todas estas palabras con las que etiquetan las políticas y lxs cuerpos latinoamericanos están manchadas con sangre, palabras que han calado tanto en la vida de las personas, que resulta viable adorar al principal opresor.
Las etiquetas de nuestros contextos podrían estar más cerca, en la comprensión de la pluralidad de las vidas de nuestras hermanas/hermanes. Es la imposición del ideal imperialista, este ideal que le promete esperanza y posibilidades a los países de América Latina el que nos afecta mucho para poder pensar y sentir desde donde estamos, concluyendo con un saqueo, exterminio de las tierras y las culturas latinoamericanas, violación de la soberanía de los países y daños causados a civiles indefensos. Sin hablar, de las ambivalencias emocionales que provocan intervenciones con tanto manejo de lo mediático, como suele realizar a modo estratégico EE.UU.
Desde esta comprensión ajena de nosotras/nosotrxs mismas/mismxs, pensamos en América Latina de manera limitada, dentro del mismo campo de juego que el imperio yanqui, es así, que EE.UU nos concibe como una bodega de recursos naturales para su saqueo y uso según sus necesidades imperialistas. Siendo sujetas desde el sometimiento identitario por medio de las culturas que reproducen la colonialidad, el concepto “mujer” que conocemos y nos obligan a encarnarlo, es colonialista, una debe saciarse con la feminidad impuesta, dejar que alguien siempre tenga la razón, alguien que no es una y probablemente es un hombre ajeno. Pero, aquí somos muchísimas las que no vamos a dejar que tengan la razón y la última palabra estos hombres patriarcales: el capitalista fascista, y por ende, imperialista, como lo es Donald Trump.

¿Qué hacemos las personas activistas en Costa Rica?
La etiqueta de “activista” se ha visto en complicaciones en la actualidad, resulta sumamente ambiguo saber qué hacer para tener iniciativa. La incomodidad lleva a desear el cambio y es justamente esto a lo que me gustaría apelar. En momentos tan complicados para el camino del poder político del país, querer un cambio no está para nada mal, sin embargo, para crear/sostener una base sólida, hay que retomar lo pequeño, lo simple y común. Organizaciones con vecinas, conversaciones con amigas/amigxs, hablar con personas para saber cómo piensan, por qué lo piensan, crear vínculos con lo cercano, mediados por estos intereses que resaltan por sobre otros. Hay ira, hay enojo: no alcanza la plata, no se pueden pagar las cosas, el país es un desastre, la comprensión política de los sucesos conlleva de formación profunda y una lo que quiere es que todxs podamos comer bien, tener tiempo para descansar y no vivir oprimidas/oprimidxs. Estas emociones pueden dirigir la motivación al trabajo en pequeño con personas cercanas del día a día, conversando, contrastando lo que se dice.
Es complejo construir estos acercamientos, por eso, en estas situaciones, pensar en trabajar en grupo es lo más valioso. Los feminismos no deberían buscar excluir, en espacios tan diversos, aceptar la pluralidad en la práctica de la vida es un camino que brinda respeto y dignidad a las personas. Aquí hay que luchar y criticar con lentes decoloniales, señalando al patriarca fascista que nos quiere ver mal: ocultas, calladas, violadas y muertas. Revelarnos al poder, al patriarca y a las distintas formas machistas y misóginas de agredir, se puede realizar desde formas muy pequeñas y simbólicas, pero la insistencia, incomodidad y crítica han sido y son las herramientas por excelencia en nuestra práctica. Los feminismos están/estamos vivxs, las marchas tienen convocatoria, las actividades de organizaciones feministas tienen convocatoria también. Hablemos con amigas, invitemos hermanas, primas, tías para ir a las actividades feministas que organizan La Cole, ALCR, el CIEM, el Congreso Nacional Sobre Aborto, actividades feministas abiertas a todo público en las Universidades públicas, en Instituciones públicas, informémonos leyendo y buscando más de lo que quisiéramos. Que la equidad, las movilizaciones sociales y los derechos de las mujeres, mujeres trans y lxs personas cuirs no sean una moneda de cambio del gobierno que tiene el poder político. Dispongámonos a defendernos, revelarnos y criticar en distintos momentos, con una base sólida no importa cuánto se empuje, la base resiste y sostiene. Así, como nosotrxs/nosotras que día con día aprendemos a cómo ser feministas, comunitarias, centroamericanistas (decoloniales), aprendemos a socializarnos saliendo de los parámetros masculinos, a vernos con admiración y no con envidia y odio injustificado por ser parecidas/parecidxs, pero seguir siendo distintas. Somos organizaciones vivas, somos danza que constantemente aprende de sus movimientos.

Ninguna feminista es perfecta, ninguna mujer es santa.
En Costa Rica, hay distintas agrupaciones feministas vivas, han resistido muchísimos eventos que afectan las bases de trabajo, personas que es importante que persistan en sus activismos y colaboraciones con políticas sociales. Es un momento en el hay que luchar desde las intersecciones, las opresiones se vinculan entre sí, y ahí, en ese espacio, los feminismos han hecho comunidad con el dolor, los conocimientos y la resiliencia. Hoy, necesitamos posicionarnos anti el fascismo patriarcal y colonizador, ese que vemos tomando poder en el imperio yanqui desde hace tantos años y, hoy, amenaza de cara a Abya Yala/América Latina: Venezuela, Colombia y México bajo amenazas de invasión por el presidente de EE. UU. Donald Trump. Una causa que nos une y podría unirnos a todxs/todas lxs/las feministas en América Latina/Abya Yala, es despreciar el poder patriarcal y a los patriarcas imperialistas al poder.
Ese enojo es el que levanta, cuando una se mueve con fuerza, siente desde la comodidad el dolor, sentirse desde el dolor romantizado. Ser feministas es ser esa sujeto político que posiciona su cuerpo, pensar y accionar en contra del patriarca, imperialista y traicionero. Costa Rica ocupa organización intensa, incómoda y feminista, las elecciones formarán parte de las condiciones políticas y materiales con las que tendremos que lidiar, pero esto no debilita la organización, puede ser motivación para seguir formando, hablando y pensando como feministas en constante cambio que busca actualizar las causas de lucha. La organización constante en nuestros espacios cotidianos, el lenguaje con carga política, la incomodidad, las críticas, las manifestaciones y protestas, seguirán existiendo, porque una aprendió a crear y mover desde las disidencias y lo seguiremos haciendo, en todas partes, sin importar el gobierno de paso. Las feministas centroamericanas estamos presentes y en Costa Rica las luchas por equidad de las mujeres cis género, mujeres trans y gente cuir deben seguir vivas.
Lxs cuerpos latinoamericanos resisten: el sur Caribe está vivo y resiste.
Por feminismos solidarios con las causas fascistas, colonizadoras y genocidas: Lxs cuerpos palestinos resisten. Lxs cuerpos del Líbano resisten. Lxs cuerpos de República del Congo resisten. Lxs cuerpos de Sudán resisten. Lxs cuerpos de Sudán del Sur resisten.
Pensemos en luchas feministas costarricenses anti fascistas, solidarias con los países de América Latina, solidarias con los países víctimas de extracción, muerte e invasión imperialista.
Sobre la autora: Paola Sánchez Mora es estudiante de Filosofía de la UCR. Activista feminista comunitaria y por el derecho al aborto, antiimperialista, luchadora en favor de la educación pública, digna y de calidad.
[Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autora y no representan necesariamente el punto de vista de LKNY]



