LA FALSA NARRATIVA DE SEGURIDAD DEL "BUKELISMO"
- Ernesto León Brenes

- 2 days ago
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El gobierno de El Salvador, dirigido por Nayib Bukele ha demostrado a lo largo de los años un sin fin de conductas autoritarias, inhumanas y que, en mi criterio, van totalmente en contra de los derechos fundamentales de las personas.
Si bien, pandillas como la MS-13 y la Mara Barrio 18 causaron olas de terror y estragos sociales en El Salvador, la medida para detener esta problemática no fue selectiva, fue indiscriminada hacia personas que no tenía relación alguna con el crimen organizado.
Esto no es una simple opinión de perspectiva; son datos reales. Bukele reconoció abiertamente que 8 mil de las personas privadas de libertad son inocentes y fueron liberadas, sin embargo, la cifra es mucho mayor, ya que actualmente hay 80 mil presos sin condena ni juicio. Todo a causa del régimen de excepción.
A esto se suma los reiterados ataques a la prensa y a activistas. Por ejemplo, la detención del periodista Víctor Barahona en 2023 demuestra el evidente abuso de poder por parte del estado salvadoreño. Nos deja en claro que el estado de excepción no fue únicamente una herramienta de desarticulamiento criminal, también de silenciamiento crítico.
Las demostraciones de poder no son casualidades, es el resultado del “soft power” haciendo efecto. Por eso, Bukele tiene gran cantidad de “admiradores” en otros sectores de Latinoamérica. Sus discursos populistas y punitivos de “mano dura” atraviesan tanto, sin analizar lo que hay detrás de su gestión.
Incluso, cuando invita a influencers a exponer al mundo el Centro de Confinamiento del Terrorismo, es el mismo “soft power” haciendo efecto. Como siempre y a causa de la falta de libertad de prensa, la mayoría de lo expuesto es lo supuestamente positivo, mientras que las injusticias quedan apartadas de la vista pública.
Todo esto no es casualidad; es un guion histórico. La ultraderecha suele tener la característica actitud de infundir miedo a quién exprese una opinión no conveniente hacia el gobierno. Dictadores como Somoza, Stroessner y Videla solo son unos pocos. Incluso, Pinochet tiene uno de los ejemplos más duros con Víctor Jara, a quién le quebraron las manos para que no pudiera tocar la guitarra y posteriormente fue asesinado.
“El que no conoce su historia está condenado a repetirla”, frase de George Santayana ilustra a cabalidad la realidad latinoamericana, específicamente en El Salvador y a quienes en otros países admiran sus tendencias punitivas. Para finalizar, quiero hacer una pregunta de reflexión para que se contesten ustedes mismos: ¿hasta qué punto un país es verdaderamente libre cuando la libertad no es igual para todos?
Sobre el autor: Ernesto León Brenes es estudiante de periodismo y de relaciones internacionales. Sus intereses se centran en los derechos humanos, las desigualdades sociales y el análisis crítico de disonancias discursivas.
[Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de LKNY]



