Si quieres entender a las “nuevas derechas” es necesario entender el colonialismo
- Roberto Alfonsi
- 2 days ago
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El 5 de diciembre del 2025 La Casa Blanca publicó el National Security Strategy, el documento de estrategia de seguridad nacional en el que delimitan el destino del “Hemisferio Occidental.” El nuevo “corolario Trump” a la Doctrina Monroe establece que EEUU no permitirá que ninguna potencia “no-hemisférica” invierta o controle activos, como infraestructura o recursos naturales, que considere claves en la región. Además, impulsa una nueva función para las agencias de inteligencia: identificar recursos estratégicos y licitaciones públicas claves para que las empresas estadounidenses puedan apropiarse de y obtener esos contratos concesionarios.
Los EEUU siempre han considerado a América Latina y el Caribe como su patio trasero sin necesidad de invocar la Doctrina Monroe, y sin importar cuál partido gobernaba. Ya en el 2017 salía a la luz evidencia del involucramiento del gobierno de los EEUU en el golpe de estado en Honduras del 2009. Lo (no tan) novedoso es la forma descarada con que se presenta hoy.
La tendencia al expansionismo colonial propia del capitalismo
Dos elementos ampliamente olvidados de la historia del siglo XX son, primeramente, la ambición colonial del Tercer Reich y los planes que tenía para los países eslavos de Europa Oriental, a los que Hitler soñaba con transformarlas en las <<Indias Germanas>>. El segundo elemento que hemos olvidado es de dónde viene esta la inspiración:
En aquellos años el régimen de supremacía blanca vigente en el Sur de los Estados Unidos ejercía tal atracción sobre el nazismo que su principal ideólogo hablaba de la República norteamericana como de un «espléndido país del futuro», el país al que correspondía el mérito de haber formulado la «buena nueva de un Estado racial», una idea que la propia Alemania trataba de poner en práctica «con fuerza juvenil», haciéndola valer no solo contra negros y amarillos, sino también contra los judíos (Rosenberg, 1930, 673). - El Marxismo Occidental, Domenico Losurdo, 139
En los últimos meses hemos visto al gobierno de EEUU intervenir en las elecciones en Argentina, con la promesa de 20 mil millones de dólares al gobierno de Milei. En las de Honduras, con múltiples denuncias por fraude, ademas del perdón presidencial que otorgó Trump al ex-presidente condenado por su rol en traficar 400 toneladas de cocaína a EEUU.
Al día de hoy, los EEUU ha perpetrado más de 100 asesinatos extrajudiciales en el Caribe, ha amenazado con dar un golpe de estado en Venezuela y ha robado más de nueve navíos petroleros venezolanos, todas violaciones contra el derecho internacional.
No hay que olvidar que las medidas coercitivas unilaterales, perpetradas principalmente por Estados Unidos, matan a medio millón de personas civiles al año, y han matado a más de 38 millones de personas desde 1970.

Lacayos de turno
En nuestro rincón del mundo nuestros lacayos de turno cumplen al pie de letra con el nuevo corolario de la Doctrina Monroe: sacar a empresas “no-hemisféricas” como Huawei de competir por licitaciones públicas, aunque cueste 10 veces más a los costarricenses. Los otros dos proyectos que impulsa la presidencia son la creación de jornadas de 12 horas y la privatización del mercado eléctrico. El primero empobrece y precariza el trabajo con el fin de bajarle los costos a las transnacionales que operan en zonas francas, y el segundo transfiere la planificación y generación eléctrica nacional al sector privado. La agenda económica actual es la subordinación nacional.
Las “nuevas” derechas
Parece que le ha llegado el fin a la ola progresista de América Latina y ha surgido una “nueva” ola derechista. Pero la agenda social y económica no tiene nada de nueva. El plan siempre es el mismo: los recursos naturales y minerales serán propiedad de grandes transnacionales y el trabajo y la vida se empobrecerá. Realmente no hacía falta que se publicara el documento de estrategia nacional de EEUU para saber esto, nuestros lacayos de turno cumplían ya con sus órdenes desde mucho antes.
La tendencia al expansionismo colonial del capitalismo tiene hoy algunas variaciones, ya no se trata explícitamente de “negros y amarillos” sino de migrantes, pero la esencia es la misma: la subordinación de los pueblos coloniales y de origen colonial.
Sobre el autor: Roberto Alfonsi es politólogo, desarrollador de software e investigador independiente.



