Donald Trump ha declarado que los Estados Unidos considera que el petróleo venezolano le pertenece, que le ha pertenecido siempre y que Venezuela se lo habría robado y debe devolverlo. Esta afirmación absurda, pero de una gravedad extrema, deja de manifiesto y sin rodeos la lógica colonial e imperial que guía las acciones de los piratas fascistas de hoy. Los recursos naturales de los pueblos del Sur, según ellos, son un botín de guerra.